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Bogotá (Miércoles, 28-07-2010, Gaudium Press) La copa usada durante la cena en que Jesucristo instituyó la Sagrada Eucaristía, en el Cenáculo, ha suscitado el interés de los creyentes cristianos de todos los tiempos, pues está en la base de su fe. "Después tomó una copa, dio gracias y se la pasó [a los apóstoles] diciendo: ‘Beban todos de ella: esto es mi sangre, la sangre de la Alianza, que es derramada por muchos, para el perdón de sus pecados' ", narra en compendio sublime el Evangelio de San Mateo.
Así, la taza que contuvo lo que por vez primera fue la sangre transustanciada de Jesucristo tiene una importancia que le es intrínseca por el mismo hecho. Entretanto, las imaginaciones -a veces un tanto febriles- de literatos y autores, se han servido de la figura sagrado objeto para construir leyendas y fábulas, como por ejemplo la del Rey Arturo y la Búsqueda del ‘Santo Grial', que así también se conoce el sagrado vaso.
Sin embargo, no es necesario recurrir al misterio y a revelaciones de arcanos indescifrables para poder hallar a la veneranda reliquia. Basta con hacer una atenta y pía peregrinación a la Catedral de Valencia: "Tanto por los datos arqueológicos como por el testimonio de la tradición y los documentos que se poseen, es completamente verosímil que este hermoso vaso estuviera en las manos del Señor cuando la víspera de su Pasión", afirma la página web del Arzobispado de la costera ciudad española.
Algo de historia
La alegación de veracidad del la copa valenciana -taza de ágata pulida con vetas multicolores- tiene uno de sus fundamentos más sólidos en el estudio del Prof. D. Antonio Beltrán publicado en 1960 ("El Santo Cáliz de la Catedral de Valencia"), que establece entre otras cosas -según la arqueología-, el origen oriental de la "copa alejandrina" entre los años 100 al 50 antes de la era del Señor. Sus dimensiones son de 17 cms. de altura y 9 cm. de anchura.
Señala la tradición que el Cáliz tras la Última Cena estuvo bajo poder de San Pedro quien lo llevó a Roma para integrar desde entonces el tesoro de los Papas. Sin embargo, en el reinado de San Sixto II -y motivado por las persecuciones del de triste memoria emperador Valeriano, en el S. III- el diácono español San Lorenzo gestionó su traslado a Huesca, en la otrora Hispania.
La presencia del Cáliz en la Roma de los primeros Papas se sustenta en el Canon Romano (conjunto de oraciones durante las cuales tiene lugar la consagración del pan y del vino en la misa) de los siglos II y III utilizado en la catacumbas de Roma y que hacía mención expresa a "este mismo preclaro cáliz", expresión que no se encuentra en otros cánones antiguos.
Tras la invasión musulmana de España en el S. VIII, y después de un largo periplo, el Sagrado Vaso fue a parar a manos de los Reyes de Aragón.
Recientes hallazgos
Hasta hace poco se creía que Alfonso V el Magnánimo había llevado el Cáliz al palacio de Valencia, y con motivo de su estancia en Nápoles, se había sido decidido entregarlo con otras reliquias a la Catedral valenciana en el año 1437.
Sin embargo, la última edición de la revista "Catedral de Valencia" recoge una reciente investigación del profesor Vicente Pons Alós, canónigo archivero bibliotecario de la Catedral, que demuestra cómo el motivo de la entrega del Santo Cáliz al templo en el siglo XV, fue la imposibilidad del rey Alfonso de devolver al cabildo de la Catedral los 137.430 sueldos que éste le había prestado para sus campañas.
"De esta manera el 18 de marzo de 1437 el rey entregó todo el tesoro de reliquias que tenía a la Catedral de Valencia, entre ellas, el Santo Cáliz que según la tradición empleó Jesucristo en la Ultima Cena", expresa la Agencia de Noticias del Arzobispado de Valencia, Avan.
Quien desee saber más sobre la historia del Santo Cáliz puede visitar el siguiente site: (http://www.catedraldevalencia.es/el-santo-caliz_historia.php)
Bibliografia:
http://es.gaudiumpress.org
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